La galería de arte René Portocarrero ahora en su sede (antiguo Video Club) abre este viernes la exposición del artista de la UNEAC José Enrique Vadés Cano: Sin piel hacia mi sombra. A continuación las palabras al catálogo para ofrecer una percepción que sirva como guía en el recorrido.
Sumirse en la contemplación-autoreconocimiento-reflexión… es la provocación dicotómica de la obra de José Enrique Valdezcano (dicotómica porque desde la suavidad de la terminación –a pesar de la dureza que impone la geometría en sus Trapecios- y la paz de la creación: significantes y significados, transmuta la madera patinada en Ignívoma vorágine reflexiva); quizás a contemplar desde el Alcor de la existencia, el ciclo vital, encarnaciones; para descubrir las 4 Nobles Verdades que podrían ofrecernos un poco de Luz. Me sumo al movimiento de la madera que me vuelve Dharmática: elijo soportar, apoyar; empaparme en los principios de las leyes universales, la verdad, la auténtica naturaleza de la realidad, el camino que me quite la Sed y me salve… Como Áncora en la meditación y la autoconcienciación percibo en cada fibra y nudo pulido a la naturaleza de mis acontecimientos internos; me dejo inundar, mitigo el Oasis que ha dejado en mí tanto mundo. Estos troncos transformados en vida han apagado el determinismo: soy libre de marcar mi destino. Tomo mi bregar por las piezas como una limpieza Kármica (no podría funcionar de otra manera si al digerir cada nombre y impregnarme con cada concepto, me descubro nueva y mejor). No más Anorexia ante la realidad: el equilibrio y la simetría de las medidas se ajustan a mi cuerpo y me cubren de mantras protectores que me hacen más conforme a la vez que más exigente. Repito el ciclo: observo; purgando, lamiendo las heridas (¿no se trata acaso de eso?): Dukkha (sufrimiento natural en el ciclo de vida) me digo; lo justifico: Tanha (designación metafórica del deseo permanentemente que provoca el sufrimiento, ignorando que en el mundo no existe permanencia); y la madera de nuevo me salva, se hace mi Nirodha (escape a través de la superación de la ignorancia y las ataduras mundanas); en medio del Estigia (salvando los intertextos filosóficos y culturales), aparece mi Magga (camino), la Óctuple Senda donde emerjo de mis Insipientes humedades como Simiente con rectitud de visión, de intención, de palabra, de acción, de vida, de esfuerzo, de pensamiento y meditación: vuelvo una y otra vez sobre mis pasos para lograr que mi Samadhi (disciplina mental), Sila (conducta ética) y Prajna (sabiduría) me devuelvan, Sin Piel hacia mi Sombra, dotada de las herramientas necesarias para alcanzar mi Nirvana. Namaste José Enrique Valdezcano…
Por: Jeanne Fernández Domenech



